Qué delicado balance es la realidad. El reino de Liqüiritia (con su contraparte en la colonia San Pedro) se ha convertido en una precaria burbuja que amenaza todos los días con tronarse. El piso se nos escapa de los pies. Y mientras vamos descubriendo nuestra vocación de anfitrionas, nuestro hedonismo simple pero diseñado siempre con gusto, con el gusto de compartir, nos asecha la sensación de que si volteamos demasiado rápido todo se va a convertir en estatua de sal.
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Daniela Edburg, "Death by cotton candy"
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L.
claro que no se convertirá en polvo… enjoy. hugs & kisses para las reinas de ese gran kingdom.